DEL INFIERNO AL CIELO. LA ATENCIÓN AL CLIENTE MARCA LA DIFERENCIA.

Todos hemos sufrido porque alguna vez no nos respetan un precio, nos cobran de más o simplemente no nos hacen válida alguna promoción, yo lo sufrí apenas este lunes. En esta ocasión mencionaré el nombre de la empresa involucrada solamente por referencia y mostrar también sus aciertos.
Llegué a uno de los tantos clubes que tiene Sams, me disponía a adquirir mi nueva tablet, cuando de repente me encuentro con un amable cartelito que citaba: 18 meses sin intereses y te bonificamos 3 mensualidades. En ese momento como todo sales hunter sin necesidad de pensarlo saqué mi tarjeta de crédito y me dispuse a realizar la compra a como diera lugar, cabe mencionar que este era el último día de la promocion, revisé la tablet me agradó y dije al amable asesor: me la llevo, cargala a 18 meses. Pero, es aquí donde comienza la parte del infierno, me comenta el amable asesor las tablets no aplican en la promoción. Me sorprendí e inclusive me sentí desilusionado, al escuchar aquellas terribles palabras. Como todo buen mercadólogo, para serciorarme, le pedí me facilitara un cartel de la promoción, amable accedió, lo leí con detalle y, fue ahí donde se generó la discordia, ubiqué que la marca no aparecía en las exepciones, le comenté que era posible que el estuviera en un error, incrédulo llamó a su supervisor quien de mala forma simplemente acetuó el rotundo no de la promoción. Al no quedar satisfecho con la respuesta, llamé al 01800 que aparecía en mi membresía y les expuse mi caso el operador telefónico atendió inmediatamente mi aquejo y me pidió dirigirme con el amable asesor (esta es la parte en la que inicia la batalla entre el bien (call center) y el mal (supervisor y gerente del club)), me pidió ponerlo al teléfono para informarle que estaba en un error y que el producto era sujeto de la promoción antes mencionada, aún así, no aceptaba aplicar la promoción (aparece un nuevo personaje, enviado desde las mismisimas arcas del infierno, la gerencia) en eso llega el enviado de gerencia citando estos terrorificos versos: no señor, este producto no aplica ya lo revise en gerencia (voz macabra). En ese mismo instante lo puse al teléfono para corroborar lo que me decía el amable asesor telefónico. Total, a final de cuentas no le quedo más que aceptar las ordenes directas del paraíso (call center) y cobrarme el producto bajo las condiciones de la promoción.
Aprovecho para felicitar al amable operador que se mantuvo atento más de 45 minutos de atención telefónica, y no reclamar, sino llamar a la empresa a mejorar el servicio en el punto de venta.
Como enseñanza me quedan dos cosas:
Para Sams: el cliente no siempre tiene la razón, pero nunca se equivoca.
Desde la vista del cliente: no importa que tenga que hacer, pero sobre todo, protegeré lo mas preciado que tengo: mi bolsillo.

Al final me fui feliz y ya estoy escribiendo desde mi nueva tablet.

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Escrito por estudiomerca

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