¿La solución?, Ser “sucio” de vez en cuando.

En las campañas electorales es normal encontrar estrategias “sucias” como la misma política. Pero hay que preguntarnos antes de actuar, ¿Qué quiero lograr con este tipo de campaña?, por que bien es sabido sólo puede beneficiar de algunos modos muy en específico y si eso es lo que necesitamos, claro queda que nos dará un buen empuje, veamos cuáles.

El primer beneficio de las “campañas sucias” es obtener votos a nuestro favor, aunque no de manera para repuntar sino de manera baja, pero buena. El segundo beneficio que nos ofrece es bajar las preferencias de nuestro principal oponente y lo hace bastante bien, lo que puede considerarse un daño considerable si no sabemos reaccionar ante ella.

Ahora bien debemos tener en cuenta diversos factores para saber manejar dicha campaña:
Saber si sólo será para un oponente o para varios, el ejemplo de error más claro que podemos observar fue el de Josefina VM en las pasadas elecciones, se concentraron TANTO en atacar a EPN, que se le fue de la cabeza que existía un AMLO que le iba a arrebatar el segundo lugar y por mucho le resultó cara esa acción de descuido. Un buen manejo lo podemos ejemplificar con el mismo AMLO, quién manejo de muy buena manera un ataque hacia las 2 fuerzas que han gobernado el País y de ahí se agarró para demostrar que de 3 opciones, 2 estabas corrompidas y quedaba una esperanza con la tercera, osea, él.
Saber si será de manera directa o indirecta, en este caso podemos utilizar un ataque directo haciendo declaraciones de manera personal hacia el oponente, todas ellas de manera agresiva y por otro lado, utilizar las acciones de su partido, de su periodo como funcionario público, etc., como objeto de crítica de tal manera que se afecte de manera como bien decimos, indirecta.
Otro factor es la distancia a la cuál nos encontramos de nuestros oponentes, con ello debemos tener en cuenta el lugar en el que nos encontramos y la manera más adecuada para saber si atacamos o hacemos notar que no necesitamos de agresiones para ganar.
Asimismo, es ver hacia atrás de nuestro “cliente” y ver si él puede atacar pero no ser atacado, pues no podemos arriesgarnos a tener “cola” que nos pisen y por lo tanto a resultar más afectados que beneficiados.

Por otra parte, NO OCUPAMOS de una campaña sucia cuando nos encontramos con buena ventaja en la delantera y del mismo modo lo notamos en nuestras elecciones con EPN, quien no requirió de la más mínima ofensa para obtener votos, al contrario, creo una campaña demasiado “sentimental” y motivadora para mostrarse, en cambio, si lo hubiese utilizado, en verdad le hubiera afectado y hubiera mostrado ese lado “desconocido”.

Para terminar, creo que es bueno crear una campaña “sucia” siempre y cuando tengas en cuenta lo anterior tratado y entender que no siempre es necesario utilizarlas, observar un poco para atrás no nos cuesta nada y si no lo hacemos nos puede costar mucho, terminaré con una frase que me mencionó mi abuelo alguna ocasión que le pregunté sobre ese tipo de campañas, me dijo “si sabes manejarla, es excelente herramienta, no puedes quedarte con los brazos cruzados si tienes enfrente tanta corrupción, por que el que limpio juega, limpio se queda”, muchas gracias, saludos.

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Escrito por pabloflores

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