WTF. Moda y penitencia.

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Todos, o la mayoría, disfrutamos de esos chismógrafos digitales y globales, llamados redes sociales, se han vuelto tan cotidianos que perder la señal de internet se traduce en un padecimiento apenas tolerable.

En alguna parte del ciberespacio se dice que somos la generación del WTF y es que WhatsApp, Twitter  y Facebook son el cordón umbilical que nos alimenta de información del mundo que nos interesa.

Para emprendedores y empresarios este combo WTF es la oportunidad de triunfar en el mundo, de exponerse y esperar, que con influencias, trabajo y algo de suerte, llegue el cliente indicado; para los mercadólogos  y community managers representa el pan nuestro de cada día; pero para aquellos que  no pertenecemos a ninguno de los grupos anteriores este mágico y sideral mundo de las redes sociales puede tener otro significado.

De acuerdo con experiencias recientes…  el concepto de madurez ha expirado. Por  el momento mi inteligencia emocional  han vuelto a ser la de un estudiante de secundaria, y eso del “Keep Calm” no me lo trago; quizás sea que  nunca dejamos de ser esos adolescentes desesperados por una señal del  cielo, sufriendo la desesperación de los segundos lentos, los minutos eternos, las horas infinitas y los días dolorosos.

Cuando  era un insufrible teen no había muchas opciones de tortura como las que ahora la tecnología gentilmente nos ha proporcionado; los celulares y el internet no eran una opción para todos. Hoy los celulares con internet, pueden hacer más corta la espera en el dentista pero también pueden causarte un ataque de histeria cuando esperas que suene y nunca recibes ni siquiera un mísero “ola k ase”.zsa

Al  parecer esa sensación no  es restrictiva a ninguna edad, Madonna con su media centuria de vida  escribió al respecto Hung Up:

Time goes by so slowly for those who wait (el tiempo pasa tan lentamente para los que esperan)
No time to hesitate (no hay tiempo para dudar)

Those who run seem to have all the fun(los que corren parecen tener toda la diversión)
I’m caught up (estoy atrapada)
I don’t know what to do (no sé qué hacer)
Time goes by so slowly(el tiempo pasa tan lentamente)

En el mundo real se nos ha instruido sobre cómo clasificar nuestras emociones y opiniones, también se ha dictaminado cuáles podemos compartir y cuales definitivamente deben quedar como secreto altamente peligroso, pero en el mundo de las redes sociales no existe la policía del buen juicio  y en un arranque de euforia podemos publicar algo que normalmente no publicaríamos, para cuando nos damos cuenta y lloramos de arrepentimiento tras ese boom de bloguero ya es tarde, hemos cometido el temido #epicFail, porque muy probablemente esa información ya haya sido vista y compartida  un número infinito de veces.

Esos secretos se han convertido en la mejor mercancía de esta década, convirtiéndolos en tema de dominio público; por ejemplo, en twitter puedes presumir lo que estás haciendo, con quién y dónde comes, pero al mismo tiempo tu amiga a la que le mentiste para estar en el restaurante con ese prospecto, se dará cuenta de tu engaño #pokerFace; en facebook puedes “juntar ”  y “desjuntar” a tus amigos, el momento se torna difícil cuando te has arrepentido de eliminar a alguno, pues  solo te queda mandar solicitud de nuevo y esperar la confirmación(sí es que la hay, ya que podrías esperar para siempre, porque el compasivo facebook  jamás te dirá que fuiste rechazado). Las aplicaciones para chatear te dirán si tu mensaje ha sido enviado correctamente, si ha sido recibido y visto por el destinatario; lamentablemente no te dirán el tiempo que tendrás que esperar para que te contesten, o si algún día lo hará, y mucho menos si el pretexto que te pondrán para no hacerlo es cierto.

En la antigüedad las peleas terminaban en un duelo lanzando balas o en peleas a puño cerrado, el lado positivo de la modernidad es que hoy terminan cerrando un celular o lanzando el último whatsapp y nadie termina lastimado, al menos no  de forma física( excepto si eres el asistente de Naomi Campbell y lo que lanza es el celular).

Pero si hablamos de actualidad, en lo que va de este milenio hemos padecido varias veces el fin del mundo, nos creemos de falsos blogs que nos escriben que lo peor está por venir y que nos arrepintamos de nuestras acciones. Me pregunto si ¿no será  mejor creer menos en lo que nos bloguean desde quién sabe qué parte mundo y hablar más con quien tenemos al lado, y en lugar de arrepentirnos de nuestras acciones, arrepentirnos de nuestras no-acciones(al café, a los libros, hasta a las pláticas de media noche en la azotea le hemos antepuesto ese NO)?.

En fin, podemos decir que las redes sociales son lo máximo si aún podemos decir un “hola” pensando en que se escribe con “h” y que no es seguido del “k ase”.

Escrito por Marco Vargas

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